Para el hijo que crece en tus entrañas,
para que nazca fuerte, simple y bueno,
ara la tierra, duerme sobre el heno
y refleja en tu pecho las montañas.

Piensa que el agua clara en que te bañas
es un río que cruza por tu seno,
y en tu profundo corazón sereno
deja su huella y vierte sus hazañas,
para que nuestro hijo, en tu cintura,
sienta que se completa y se madura
entre una larga sucesión de olas,
y venga al fin, en medio de tus gritos,
a mirar los espacios infinitos,
sobre las encendidas amapolas.


~(Carlos Castro Saavedra - Poeta Colombiano)~




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